La temporada de alcachofa empieza en el mes de Octubre y llega hasta Junio, pero es en invierno cuando está en su mejor momento. Hay que fijarse al comprarlas que no tengan manchas negras en las puntas. Las hojas deben estar tersas. Las alcachofas frescas no se conservan bien, por lo que aguantarán solo de 1 a 2 días en el frigorífico. No se deben lavar ni trocear hasta que se vayan a consumir.
Para congelar las alcachofas, eliminamos las hojas exteriores mas duras y los tallos y les damos un hervor en agua con limón durante 4 minutos. A continuación, las escurrimos y las dejamos enfriar y las congelamos. De este modo tendremos alcachofas durante todo el año.
Ingredientes para 4 personas:
200 gr de guisantes
150 gr de tocino
400 gr de tomates maduros
2 dientes de ajo
1 pastilla de caldo de ave
1 limón
1 hoja de laurel
aceite, sal y pimienta.
Preparación:
Limpiamos las alcachofas, las cortamos en 4 trozos si son grandes o en 2 si son pequeñas y las ponemos en un bol con agua y el zumo de un limón escurrido.
Ponemos a hervir 3/4 litros de agua con la pastilla de caldo (yo utilizo los cacitos de Nork). Cuando el caldo empieza a hervir echamos las alcachofas bien lavadas y las dejamos cocer unos 20 minutos.
En una cazuela con un poco de aceite (4 cucharadas), freímos los ajos picados y el tocino troceado. Cuando los veamos doraditos, le añadimos el tomate rallado, rehogamos 10 minutos, añadimos los guisantes, el laurel, las alcachofas y parte del caldo de cocerlas. Corregimos de sal y pimienta y las dejamos cocer a fuego lento durante 20 minutos.


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