Para hacer la salsa es recomendable utilizar un queso azul suave y cremoso. También puede ser el Gorgonzola (cruce entre Camembert y Gorgonzola); aunque si te gusta marcar más el sabor, utiliza Stilton, Cabrales o Roquefort.
En otras ocasiones se puede sustituir la salsa de queso azul y parmesano por una salsa de espinacas. Cocemos 400 gr de espinacas durante 5 minutos aproximadamente, las escurrimos y las trituramos con la batidora. Fundimos en una cazuela al fuego, 20 gr de mantequilla, añadimos las espinacas y 2 decilitros de leche, salpimentamos al gusto y removemos hasta que espese.
Ingredientes para 2 personas:
Preparación:
Cocemos la pasta en abundante agua hirviendo con sal durante 8 ó 10 minutos, siguiendo las instrucciones del envase (nos debe quedar al dente). Escurrimos bien y reservamos.
Pasamos el queso azul a un recipiente y lo aplastamos bien con un tenedor. Agregamos el parmesano rallado y los mezclamos.
Calentamos el caldo de verduras en un cazo. Cuando alcance el pinto de ebullición, lo retiramos del fuego y lo incorporamos a la mezcla de quesos azul y parmesano. A continuación, ponemos el recipiente dentro de una cazuela mayor con un poco de agua y ponemos al fuego suave, para mantener el calor al baño maría.
Cortamos el queso manchego en dados pequeños y de tamaño similar.
Disponemos la pasta en una fuente. Añadimos las nueces partidas en trozos y los dados de queso manchego. Removemos bien para que se mezclen los ingredientes y cubrimos con la salsa preparada, le damos unas vueltas.
Espolvoreamos con la albahaca fresca picada y servimos inmediatamente.







