Las judías contienen unos carbohidratos que, al no poder ser digeridos ni absorbidos por el organismo, fermentan con las bacterias del intestino produciendo gases. Para evitarlos, cambiamos el agua después del primer hervor. También es aconsejable condimentar los guisos con hierbas aromáticas carminativas, (manzanilla, hinojo, jengibre, cardamomo, anís, etc).
Ingredientes:
200 gr de lacón
1 cebolla
1 manojo pequeño de acelgas
1 pizca de pimentón
2 clavos de olor
1,5 decilitros de aceite de oliva
1 hoja de laurel
sal
Preparación:
En una olla rápida cocemos el lacón cubierto de agua, hasta que esté tierna la carne.
Dejamos las judías en remojo en agua fría durante 8 horas aproximadamente, (podemos cocinar con judías cocidas en conserva). Pasado este tiempo, las escurrimos y las ponemos en una cacerola. Las cubrimos con agua, las tapamos y calentamos a fuego medio. Cuando rompa a hervir, escurrimos el agua y la sustituimos por una nueva que también las cubra.
Incorporamos a la cazuela los clavos y la hoja de laurel. Llevamos a ebullición y continuamos la cocción a fuego suave durante 90 minutos aproximadamente.
Ponemos a cocer las hojas de acelgas en otra cazuela con agua con sal hasta que estén tiernas.
Rallamos la cebolla y la salteamos en una sartén con aceite. Incorporamos las hojas de acelga cocidas, el lacón cortado en dados de tamaño pequeño y el pimentón. Removemos.
Añadimos el sofrito a las judías, mezclamos todo bien, dejamos hervir unos minutos para que se integren todos los sabores y apartamos del fuego, quedando listas las judías para servir.





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